¿Quién no ha visto en algún momento en la televisión a un hombre de bata que nos quiere vender algo diciendo que un producto está científicamente comprobado? ¿Quién no se ha dejado seducir por el hombre de bata blanca y esa sonrisa de ganador que porta siempre? Ese hombre es la cara de la ciencia, como quiere ser vista.
La ciencia es hoy por hoy el gran estandarte bajo el cual camina la cultura occidental ¡la portadora de la razón!. Se dice que durante la época de la antigua Grecia se dio un salto de pensamiento, el mito fue reemplazado por el “logos”, por la razón, y desde entonces el mundo ha progresado infinitamente dejando de lado los prejuicios, eliminando oscurantismos y cabalgando con el paladín de la racionalidad nos dirigimos a un futuro prometedor.
Éste tipo de pensamiento es el que ha permeado nuestro mundo, la ciencia tiene todas las respuestas y de esta manera ha logrado superar a Yahvé, Zeus o Quetzalcoatl entre muchos otros dioses. Al menos ésta es la idea que se ha vendido durante muchísimo tiempo y todos la han comprado.
Thomas Kuhn y Karl Popper han mostrado algo muy importante pero no han sido tomados en cuenta siempre, la ciencia sí se equivoca. Éstos dos filósofos de la ciencia dicen que ésta funciona a partir de ensayo y error, que ninguna de las grandes conclusiones de la ciencia pueden ser tomadas como una verdad absoluta ya que la manera en que procede ésta es haciendo leyes a manera de generalizaciones de fenómenos que ven en el mundo. La ciencia ha podido progresar solamente por sus propios errores y éstos han sido muchísimos más que sus logros.
Una de las quejas de Kuhn en su libro La estructura de las revoluciones científicas es la ciencia panfletaria y la manera en que se le presenta a la sociedad como una disciplina que lo único que ha aportado son grandes proezas logrando así cambiar radicalmente nuestra manera de vivir y que en ella encontraremos el camino del progreso.
Éste pensamiento no difiere mucho de una religión o de un mito. Tal vez antes el camino a la salvación eterna era el camino de dios pero ahora el camino al progreso y a la emancipación es la ciencia y la razón. Todo aquello que está fuera de la razón es irracional o barbárico así como todo lo que está afuera del pensamiento religioso es pagano. Tal vez antes la iglesia vendía indulgencias pero hoy se compran productos “comprobados científicamente” a un hombre de bata blanca que aparece en televisión.
Tal vez sea necesario reflexionar un poco acerca del papel de la ciencia y para darse cuenta que tal vez el cambio de pensamiento mítico al racional no se ha dado por completo ya que la racionalidad y la ciencia son hoy por hoy el más grande mito de la cultura occidental.
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